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lunes, 19 de diciembre de 2016

Cuento: David y Goliat


Este relato biblico se pone de manifiesto la fe, la fortaleza intelectual, el amor y corazón que le pongamos a todas nuestras luchas se imponen sobre la maldad y sobre la ventaja física, quienes se aprovechan de ella, sólo consiguen el fracaso, esta es la historia de David y Goliat.

Hace muchos años dos guerreros que luchaban en dos bandos distintos por el control de una aldea, David era un pequeño niño pastor de ovejas, con un corazon guerrero, delgado pero muy inteligente, valiente y con la fe puesta en Dios, Goliat era un gran guerrero de mucha fuerza física y un gigante en tamaño, era éste el guerrero más temido porque siempre vencía usando su ventaja física y su tamaño, quizás nada más.

Siempre alardeaba de su gran poder y fuerza y decía a los aldeanos y a los demás guerreros que se le oponían a su ejército, ¿a ver quién quieren enfrentarme?, pero todo el mundo callaba sin saber qué hacer ante el tamaño y fuerza que este guerrero tenia, y el miedo que generaba y concluía este grandulón: ¡Ninguno de ustedes podrá jamás vencerme!

Toda la aldea y los enemigos del gran poder central le temían a este guerrero y a su gobierno de reinado malvado. Sin embargo un pequeño joven, de nombre David, de contextura delgada y de pequeño tamaño tuvo el valor de decirle a su líder y Rey Saúl, ¡déjeme pelear contra Goliat!

Lo decía muy seguro pensando que en realidad podía luchar con este fuerte guerrero temido en toda la aldea y que muchos aldeanos y lugareños, evitaban hablarle para no disgustarlo. Era todo un brabucón que no analizaba demasiado a la hora de golpear a otros.

Sin embargo, el guerrero Goliat se convirtió en el enemigo de todos los aldeanos, su bando y tropa se comían todos los alimentos y dejaban sin nada o muy poco a los aldeanos que eran pobres, sinceros y honestos, como David.

David seguía insistiendo a su rey, el rey Israelí Saúl, que lo dejara pelear por los derechos de los aldeanos y contra los abusos que éste y los suyos de su bando cometían. Su rey insista en que no, porque no confiaba en David por ser pequeño y delgado, aunque de mucho valor y fuerza espiritual.

David insistía siempre que podía vencerlo con valor, fuerza, inteligencia y el amor de Dios que siempre le acompañaba y siempre estuvo seguro que obtendría la victoria por Dios.

Entonces el rey Saúl que no le creía a David, por fin decidió dejar que David peleara con Goliat solo para ver qué podría hacer. Aunque tuvo miedo de que lo matara. David apenas tuvo el permiso del rey, se fue al río y consiguió unas piedras muy lisas. Luego se retiró al campo de batalla a encontrarse con Goliat.

En la aldea todo el mundo puso su fe en este pequeño y delgado guerrero y juntos unieron fuerzas y fe en que él podría enfrentar a Goliat y cambiar sus vidas para siempre.

Cuando Goliat se enteró, se mofó de David preguntado si ¿ese “enanito” pelearía contra él? Pero Goliat en menos de 10 segundos me encargo de él y lamentará haberse puesto frente a mi alguna vez.

David confiaba que Dios le daria estrategia, pero sin fuerza podría ganarle a Goliat, porque la aldea estaba de su lado, el amor y la fe en Dios de todos lo acompañaría y nunca tuvo miedo.

Finalmente, llego la hora de la batalla final y Goliat se reía, mientras que David puso en su honda una de las piedras que había recogido en el río para utilizarla como proyectil.

David, seguro de sí mismo, empezó a darle vueltas a su honda agitándola circularmente. Goliat se seguía riendo, pero en un momento sorpresivo David le lanzó la piedra directamente a la frente.

Goliat calló desmayado frente a todo el mundo y los aldeanos israelí corrieron alegres por las montañas y calles porque David había vencido contra Dios, el valor y el amor más una buena estrategia a uno de los más temidos batallitas de esta guerra. David había ganado la batalla.

Adaptación de historia bíblica para efectos educativos, con el fin de trabajar valores, comprensión lectora, moraleja y estrategias.















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